Chile

Lecciones del Gulag para el totalitarismo actual

Lecciones del Gulag para el totalitarismo actual

Estamos viendo y viviendo una forma distinta de totalitarismo, pero totalitarismo igual: un peque√Īo grupo, extra y supra estatal, decide c√≥mo vamos a vivir, qu√© productos vamos a comprar, cu√°ndo nos vamos a vacunar y si con una o dos dosis. Solzhenitsyn ya no est√°, pero su incansable alegato contra el totalitarismo qued√≥ impreso. ¬ŅC√≥mo podemos luchar contra esto? Cultivando autonom√≠a moral. Somos capaces de distinguir entre lo que est√° bien y lo que no. Aun cuando las clases de √©tica puedan no ser √ļtiles para quienes deciden no ser personas morales.

Todo comenz√≥ con una carta. Alexander Solzhenitsyn le escribe a un amigo en la que hace un chiste sobre Stalin y una cr√≠tica al r√©gimen socialista; la carta fue interceptada por las autoridades y considerada propaganda antisovi√©tica, por lo que su autor fue condenado a pasar ocho a√Īos en un Gulag, un campo de concentraci√≥n en Siberia. De una u otra manera se las arregl√≥ para que sus escritos circularan underground, as√≠ como de contrabandear el texto fuera de la URSS. Ah√≠ comienza una historia que lleva a Solzhenitsyn a ganar el Premio Nobel de Literatura. Nos interesa sacar algunas observaciones de su experiencia.

Es sobrecogedor, hasta lo escalofriante, recordar los relatos del ruso al d√≠a de hoy en que en el Occidente libre nos bloquean publicaciones en las redes sociales, se nos acusa de propagar falsedades o se detiene a personas por no llevar una mascarilla aun cuando la calle est√© casi desierta, o a todos cuantos disentimos de alguna idea o acci√≥n llevada a cabo por las autoridades, sorprendentemente electas en democracia (¬Ņ?)‚Ķ Curioso, es lo menos que se puede decir, cuando hay una obvia complicidad entre las empresas privadas propietarias de los medios y redes sociales y los gobernantes de los Estados.

En Occidente se nos da como ejemplo de atrocidades contra sus propios habitantes a los comunistas rusos, a la Alemania nazi, a Pol Pot en Camboya, a Corea del Norte y, obviamente, a los chinos. Pero los chilenos somos buen ejemplo que eso no s√≥lo pasa all√≠. Estamos ocupados en culpar a los del otro lado del planeta, en peleas de equipos de f√ļtbol y de pol√≠ticos, en izquierdas y derechas, en ellos y nosotros, mientras entre bambalinas, ni tan ocultas, se fragua una toma de control de nuestras libertades y necesidades, espiadas por el capitalismo de vigilancia llevado a cabo con el acelerado avance de la tecnolog√≠a en este siglo.

Se hace cada vez más obvio que, aunque queramos escoger algo, no podemos. Nos recomiendan algo que nos desvía de nuestro propósito inicial, todo desde el valle donde ahora se escriben nuestros deseos, necesidades y se olfatean nuestras reacciones, gestos faciales, leídos para pre-decir nuestras futuras inclinaciones.

Creo que nunca se nos pas√≥ por la mente un control con ese tipo de sutilezas, no tan sutiles cuando se vende esa data a empresas de seguridad, Estados y corruptos. No creo que estemos tan conscientes de que dejamos de ser ciudadanos para convertirnos en un producto observado para el beneficio de unos pocos, enriquecidos de manera exponencial en estas √ļltimas d√©cadas.

Visitando la p√°gina del Foro Econ√≥mico Mundial ‚Äďpublicaci√≥n de los que se re√ļnen en Davos, es decir de un organismo muy privado que re√ļne a los empresarios m√°s poderosos del planeta‚Äď, lo primero que aparece es un gran letrero: ‚ÄúEl Gran Reseteo‚ÄĚ, con toda la descripci√≥n seg√ļn como ellos ven y deciden deber√≠a funcionar el mundo luego de que termine la pandemia.

El conjunto formado por el Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, instituciones privadas, dicen en sus descripciones que el FMI ‚Äúact√ļa como autoridad de supervisi√≥n del sistema monetario‚ÄĚ y que el Grupo Banco Mundial ‚Äúproporciona financiamiento, asesoramiento en materia de pol√≠ticas y asistencia t√©cnica a los gobiernos, y tambi√©n se centra en el fortalecimiento del sector privado de los pa√≠ses en desarrollo‚ÄĚ. Es decir, un enorme entretejido de organismos privados que deciden‚Ķ sobre todo y todos‚Ķ

Hagamos la tarea de verificar cuántos nombres y empresas se repiten en cada uno de estos organismos que tienen cabezas humanas con nombres y apellidos. Puede que no sepamos dónde viven ni a qué colegio van sus hijos y nietecitos (Elon Musk creó un colegio ultra privado para esos fines, entre otras cosas), pero son personas reales decidiendo por nosotros.

Estamos viendo y viviendo una forma distinta de totalitarismo, pero totalitarismo igual: un peque√Īo grupo, extra y supra estatal, decide c√≥mo vamos a vivir, qu√© productos vamos a comprar, cu√°ndo nos vamos a vacunar y si con una o dos dosis. Solzhenitsyn ya no est√°, pero su incansable alegato contra el totalitarismo qued√≥ impreso. ¬ŅC√≥mo podemos luchar contra esto? Cultivando autonom√≠a moral. Somos capaces de distinguir entre lo que est√° bien y lo que no. Aun cuando las clases de √©tica puedan no ser √ļtiles para quienes deciden no ser personas morales.

Di la verdad. Permanece esc√©ptico sobre las justificaciones del poder del Estado (he despertado dici√©ndome que no creo lo que dicen ni conf√≠o en lo que hacen). Y para quien trabaja dentro de las instituciones del Estado, todas ellas: haz una l√≠nea moral en tu mente, recordando que las acciones que te negar√≠as a hacer por voluntad propia siguen siendo igual de inmorales cuando est√°n al mando del Estado, ‚Äúdel m√°s fr√≠o de los monstruos fr√≠os‚ÄĚ, en palabras de Nietzsche.

Entonces, si bien es cierto que tendremos que hacer un reseteo de nuestra manera de vivir, este no tiene necesariamente que ser para someternos a decisiones de algoritmos creados por esclavos complacientes y mercenarios a megalómanos que los soltaran como fierros calientes cuando ya no les sirvan. Literalmente.

‚ÄúEl orden social es extremadamente importante, pero el orden moral lo es todav√≠a m√°s‚ÄĚ. Eso dijo Alexander Solzhenitsyn.

Alejandra Silva
Abuela y traductora.

www.eldesconcierto.cl

Noticiero Digital

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