Chile

Mujer caminó desde Talca para llegar a La Moneda

Mujer caminó desde Talca para llegar a La Moneda

Un total de 256 kilómetros caminó Jeannette Martínez (47) en 4 días. Su tremenda travesía partió el martes, a las 9 de la mañana, desde Talca.

No le importó el cansancio. Menos un fuerte dolor en un pie. Su hazaña tenía una importante finalidad: entregar una carta en La Moneda para pedir penas más duras para quienes abusen o violen a menores de edad, algo que ella y dos de sus tres hijas sufrieron en carne propia.

La Cuarta caminó con Jeannette en su último tramo, momento en el que comentó que “mis dos hijas y yo sufrimos de abuso sexual. A mí, mi mamá no me creyó, tenía 4 años”.

“Después fui mamá y tras 22 años me entero que mi hija de 31 años fue abusada y violada (…) hoy interpusimos la denuncia. Pero, además, el 27 de septiembre queda en manifiesto que mi hija de 12 años era abusada por mi pareja de ese minuto, este dolor me tiró a la cama, hay días que no quería nada”, contó esta madre desesperada.

Acerca de la motivación a caminar, afirmó que “me entero de las penas que tienen los abusadores y que, en el fondo, se les dan las herramientas para seguir haciéndolo, eso hay que pararlo ahora”.

De paso, Jeannette señaló que “para las víctimas, entre que haces la demanda y te llega la ayuda psicológica, puede pasar ar mucho tiempo, es un período muy triste como mamá, por eso quiero darle mi propuesta al Presidente, quiero que las leyes cambien, hay que atacar la raíz con penas duras, de 40 años para arriba de cárcel efectiva y sin beneficios”.

En la ruta

Según contó esta talquina, caminó por ella, sus hijas y todos los niños que han sufrido abusos, porque “detrás de un abusador no sólo hay un niño abusado, hay varios”.

Pero en la ruta tuvo que combatir el calor y las quemaduras producto del sol. “Tengo un pie que de camino para acá me lo tuvo que ver un kinesiólogo, anda al 50%, pero esos son dolores físicos, los dolores del alma se llevan siempre y esos se sanan con justicia”, reveló.

Relató que “sólo el primer día caminé 55 kilómetros, y 4 kilómetros práctimente descalza por el dolor en el pie, me puse doble calcetín y seguí adelante”.

El calor fue algo duro de superar, incluso quedó con el cuello un poco quemado. Pero el ánimo de la gente la motivó. “Me dieron mote con huesillo, chocolates, los camioneros me daban bocinazos”, señaló.

Para dormir también tuvo apoyo. Según confesó fue una cadena de favores. Un día durmió en un hostal, y casi al llegar a Santiago la invitaron a dormir a una casa, cerca de las 3 de la mañana.

Eso sí, una vez que esta valiente llegó a su meta no hubo autoridad que la escuchara, aunque entregó su carta: “Se vuelven a hacer los sordos, ellos saben que estoy acá, pero voy a seguir luchando”.

www.lacuarta.com

Noticiero Digital

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