Argentina

“Las cárceles son los actuales Centros Clandestinos de Detención” – ANRed

“Las cárceles son los actuales Centros Clandestinos de Detención” – ANRed

Compartimos extractos del relato de un preso de la Unidad 9 de La Plata, en donde cuenta en primera persona cómo vivió los sucesos de violencia ocurridos en las cárceles bonaerenses durante las últimas semanas en el marco de las protestas de personas presas en reclamo de mejores condiciones de encierro. “Fue la represión más grande de la historia argentina de parte del servicio penitenciario sobre el colectivo de personas privadas de la libertad. Mas de mil personas heridas y torturadas, por algo que los medios masivos vendieron como ‘motín en las cárceles bonaerenses’. Quiero aclarar que no es poner en víctima a nadie. Muchas de las personas que están detenidas cometieron delitos y corresponde que lo estén, pero no en las condiciones que lo están”, denuncia en un relato enviado hace unos días a una materia de la Maestría en Comunicación y Educación de Universidad Nacional de La Plata.


“Luego de una noche como tantas otras, en la que tener un descanso tranquilo e ininterrumpido es algo imposible desde hace ya casi once años, me despertó un hilo de sol que pudo colarse entre los barrotes y las frazadas que hacen de vidrio en la pequeña ventana que tenemos en la celda.

La celda sería como una especie de ‘loft’. Ahí dormís, comés, cagás, orinés, te bañás, cocinás, con la salvedad de que el ‘loft’ es bastante reducido y que casi en ninguno hay agua, tienen dos metros de ancho por casi tres de largo. Eso no sería lo peor, si bien es un lugar extremadamente pequeño. Lo peor es que en la mayoría habitan cuatro o cinco personas.

Me quedo recostado un instante aprovechando la suave y tenue caricia de ese rayito de sol sobre mi rostro, que en cualquier otra situación sería irrelevante. Aquí es un signo de vida, a veces se pasa tiempo sin ver la luz del sol. La ventana de mi celda da al patio del pabellón que está arriba del que estoy yo, el cual es un pabellón de Jóvenes-Adultos. Son adolescentes de 18 a 24 años.

Quiero aclarar que no es poner en víctima a nadie, muchas de las personas que están detenidas cometieron delitos y corresponde que lo estén, pero no en las condiciones que lo están. Ahora bien, el punitivismo no es la forma ni la solución, sino todo lo contrario. Está recontra demostrado que la pena como venganza y castigo es lo que aumenta el problema y el conflicto no sólo adentro de estos centros de tortura sino en la sociedad misma.

Hablar sobre qué son las cárceles, superficialmente, suele ser bastante común, pero muy pocas veces se habla de quiénes están dentro de ellas, cómo llegaron, por qué están ahí, de dónde vienen, y qué sucede con esas personas los largos años que pasan aquí prisionizadas. Hay que recordar que la puerta giratoria no existe, ese es un invento de los medios masivos o de algunos mercenarios que dicen ser periodistas.

En la actualidad las cárceles argentinas y sobre todo las de la provincia de Buenos Aires están abarrotadas de jóvenes – hay una sobrepoblación del 113% -, casi su totalidad son jóvenes de 18 a 25 años, provenientes del conurbano bonaerense, en donde la mayoría no terminó ni siquiera sus estudios primarios. Para muestra sobra un botón, ésto es claramente la criminalización de los sectores más vulnerables.

La mayoría viene de la extrema pobreza, y la pobreza no es estadística, es una situación de vulnerabilidad que se siente y se sufre en carne y huesos por las personas que la padecen, por eso genera indignación ver o escuchar a los medios de comunicación y a los distintos actores políticos hablar de pobreza solo como una cifra estadística, o como un hecho que sucede en el INDEC o en cualquier otra encuestadora, como lo hacen con las personas que habitamos las cárceles. Somos números, cosas, presos, plazas, en fin, un presupuesto millonario que recibe el Servicio Penitenciario Bonaerense de parte del Estado, presupuesto que sale de los ciudadanos que pagan sus impuestos, y que se lo llevan algunos pocos poderosos, y después escuchamos a gran parte de la sociedad diciendo que nosotros comemos, estudiamos y vivimos a costa de ellos, de los impuestos que pagan. No Doña Rosa, no Don Carlos, nosotros no vivimos de eso, los que viven de eso son los que manejan estas instituciones: no hay ningún alto jefe del Servicio Penitenciario que no tenga varias propiedades y autos, que hablen español, o que no tome vacaciones afuera del país, puede comprobarlo fácilmente.

Todo eso procesaba en mi mente, como haciendo un ejercicio para no salir de la realidad y que a la vez sea un generador de energía, la cual me ayude a levantarme un día más para seguir resistiendo y luchando. A esta altura cada vez cuesta más todo.”

“El estaba reclamando que no dejaron pasar a su madre a visitarlo”

“De repente empiezan los gritos desde el patio de los chicos. Inmediatamente salté de la cama, trato de observar que es lo que pasaba. Se escuchan los estruendos de las escopetas. Si bien es algo normal en el día a día de la cárcel la represión por parte del personal penitenciario por distintas cuestiones, pero no deja de ser algo que nos preocupa, sobre todo porque sabemos que todo disparo es una persona herida, lastimada, o en algunos casos asesinada.

Puedo ver cuando el joven herido es levantado del piso y llevado violentamente a una celda de castigo, en lugar de ser llevado a la enfermería. Esperé unos minutos y le pregunté a los otros chicos que estaban con él qué pasó. El problema fue que no dejaron pasar a su madre a visitarlo, la cual tiene problemas de discapacidad motriz, y él estaba reclamando justamente eso, que su mamá hizo largo viaje y mucho esfuerzo para llegar, que cómo podía ser que no la dejaran pasar. La respuesta se la dieron las escopetas.

En paralelo se me venía a la mente lo que había pasado hacía tan solo ocho días, el domingo 8 de noviembre. Fue la represión más grande de la historia argentina de parte del servicio penitenciario sobre el colectivo de personas privadas de la libertad. Mas de mil personas heridas y torturadas, por algo que los medios masivos vendieron como “motín en las cárceles bonaerenses”.

Titulo completamente falso. No hubo motín. Un motín es la toma del control de una unidad carcelaria, a través de la fuerza por parte de las personas detenidas sobre las autoridades, a diferencia de este caso, en donde las autoridades penitenciarias autorizaron el reclamo arriba de los techos y ayudaron para que suban (están los videos y las fotos).

Ahora bien, hay algo que hasta tiene un mensaje más peligroso que los miles de heridos de balas, de apuñalados (la policía apuñalaba pibes y decía que se pelearon entre ellos), personas con los brazos quebrados, algunos que perdieron un ojo, dedos, otros que quedaron completamente morados por los palos y golpes, y ese algo fue el mensaje final. Lo que hicieron las autoridades penitenciarias una vez que estaba controlada toda la situación de caos que ellos mismos habían generado, fue que prendieron fuego dos Centros Universitarios, el CUSAM de la Unidad N° 48 de San Martín y el Juan Miguel Scatolini de la Unidad N°31 de Florencio Varela, ambos son lugares simbólicos, sobre todo porque son los espacios donde se desarrollan casi todos los procesos educativos, pedagógicos, comunicacionales, culturales y sociales, son lugares de disputas y aprendizajes, son lugares donde se busca y se crean las transformaciones, los cambios de paradigmas, donde se ejerce resistencia para no seguir oprimido y donde se busca la liberación de las personas, y que estas puedan llegar a tener una conciencia crítica, para no ser más parte del sistema que los explota.

Hay que aclarar que todo esto pasó con la presencia de distintos actores presentes en las unidades, como representantes del Ministerio de Justicia y DD.HH., la CPM, la Directora de Coordinación Provincial y Logística Penitenciaria de Ministerio de Justicia Bonaerense y varios más. ¿Y pasó esto? Menos mal que estaban.

Lo que mal llamamos sistema penal no es más que una serie de subsistemas donde nadie es responsable por el todo. La policía detiene una persona, la entrega a los jueces, la procesan o la condenan y la mandan a la cárcel, pero no son responsables de lo que pasa en las unidades carcelarias. El sistema penitenciario dice que no es responsable de recibir a los presos y ninguno de estos tres actores tiene responsabilidad por el resultado final, por el todo.

Muchos se llenan la boca hablando de derechos humanos, y la Argentina es paradigmática en esto. Tiene firmados tratados internacionales de jerarquía constitucional de prohibición de torturas, malos tratos, penas crueles, inhumanas y degradantes. Pero tiene centros de torturas ilegales encuadrados en un marco de legalidad. Las cárceles son los actuales Centros Clandestinos de Detención

Las instituciones y el Estado deben tomar la decisión política para cambiar lo que hay que cambiar y trabajar en las reformas estructurales que se necesitan, como también la sociedad necesita hacer un cambio cultural y aportar una parte. Desde acá adentro algunos trabajamos no para tener mejores cárceles, ni para irnos en libertad (si bien también lo buscamos), sino que trabajamos para que entre todos construyamos una sociedad más justa, más sana e igualitaria para todos.

Bueno, voy a empezar el día, esto recién comienza, va ser largo.”


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